lunes, 2 de enero de 2012

¿Te has sentido alguna vez a tres metros sobre el cielo?


Pues sí, lo he hecho, he flotado, he sentido que nunca
volvería a regresar a la tierra, pero cuando mas fantastico
era todo, solo entonces, he sentido como mis pies volvían
a tocar el suelo, he sentido como mi pierna se doblaba y yo
acababa cayendo, como todo se iba a la mierda, como sentia
que no podia poder a levantar un solo dedo del suelo, como
me sentía derrotada, abatida, segura de que las cosas se
quedarían así para siempre, he estado mal, realmente mal,
sintiendo como una parte de mi cuerpo iba enterrandose
poco a poco en la tierra, entonces, llego esa persona,
que supo parar a recogerme, esa persona fue capaz de
levantarme, entonces, cuando yo estaba dispuesta a comenzar
a flotar, a elevarme, a sentirme especial, esa persona
me dijo que no lo hiciera, que me quedase aqui con ella,
porque lo que de verdad le importaba a esa persona no era
lo muy lejos que pudiera llegar, realmente lo que le importaba
era que no llegara demasiado alto, porque entonces, ocurre,
te vuelves a caer, y vuelta a empezar, pero esta vez,
le hice caso, me quede pisando tierra, a gusto, feliz,
contenta y con los pies en la tierra, aunque no,
esto no significa que no de un pequeño salto de vez
en cuando para ver que tal va todo.

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